APUNTES,
SÍNTESIS Y REFLEXIONES SOBRE LA HISTORIA Y EL ARTE – y III
Por
Mario Fournier
Dedicado a mis alumnos de Historia del Arte.
Collages de Mario Fournier
y fotomontajes de Rubén Pecorari.
V
- ECONOMÍAS E INTERESES
La vida sedentaria
significa un fundamental paso adelante para el ser humano. En relación a la
vida nómada posibilita una mayor socialización, seguridad para la
supervivencia, división y especialización de las actividades básicas, el
desafío de crear un sistema organizativo inédito hasta entonces, intercambio de
ideas y tiempo para desarrollarlas.
Pronto se pasará del
trueque y la economía de subsistencia a la complejidad de una incipiente
economía de mercado basada en la moneda, que determinará una notable evolución
en el desarrollo del comercio mundial, pero que también profundizará las
diferencias y los conflictos sociales.
Como consecuencia del
apogeo del sistema surge hacia el siglo XVI una nueva clase social, la
burguesía, que terminará asociándose con la nobleza mediante bodas de
conveniencia que beneficiarán los intereses de ambos grupos.
Mario Fournier - collage
Con el tiempo, los socialismos
y los comunismos intentarán revertir esta constante situación sin conseguirlo,
pues como siempre prevalecerá la
ambición personal a la solidaridad, y la igualdad y la justicia no pasarán de
ser un buen propósito, o palabras sin contenido, como en la actualidad.
Los intereses económicos
han estado y están, en infinidad de ocasiones, detrás de acciones políticas
perfectamente planificadas para derrocar democracias e imponer dictaduras; para
provocar guerras civiles, vecinales o internacionales; para facilitar la
degradación del medio ambiente; para determinar, con la colaboración de
diversos medios de difusión, tendencias de consumo, modas, ideologías, morales
y dependencias; para explotar hasta la esclavización a amplios sectores de
población, desprotegidos y sin poder de reacción a causa de la miseria que
apenas les permite sobrevivir en resignado silencio. No olvidemos que los
mayores beneficios económicos mundiales están generados por la venta de armas,
la prostitución y el tráfico de drogas. ¿Es posible revertir esta situación?
¿Cómo?
Por otra parte, no dudo
que en todas las épocas han existido y existirán personas dispuestas a luchar
de diferentes maneras en beneficio de la sociedad en general, con valentía y
sin egoísmos. Y no importa que sean pocas, lo desesperanzador es que cada vez
puedan llegar a ser menos.
Rubén Pecorari - fotomontaje
VI
- ARTE, ARTISTAS y PÚBLICOS
El arte ha estado casi
siempre al servicio de los intereses del poder político y/o religioso que lo ha
implementado para exaltar ideologías, dogmas, filosofías y morales. Los
imperios de todas las épocas han demostrado su magnificencia erigiendo monumentales construcciones para impresionar a amigos y enemigos.
En otro plano, el arte ha
servido como testimonio de las diversas formas de cultura. Así, es tan
importante y valiosa una porcelana china como una vasija mochica; una talla
religiosa cristiana como una escultura helenística, o como una armadura samurai
o una máscara ritual africana. Todas tienen su particular sentido de ser, su
intransferible belleza, su utilidad o su simbología. Todas merecen nuestro
respeto y admiración.
La evolución del arte,
desde la antigüedad hasta el siglo XIX, fue lenta, como lo fue la evolución de
la cultura en general. Un artista nacido en el siglo XVII sólo podía expresarse
dentro de los límites del estilo Barroco, mientras que otro nacido en el XIX
podía experimentar los diversos estilos que se sucedían a mayor velocidad o
incluso se simultaneaban en la misma época. Además, a partir del momento en el
que el artista comienza a ser valorado como tal puede expresarse con mayor
autonomía, buscar recursos expresivos más personales y ser apreciado,
justamente, por ser diferente.
Mario Fournier - collage
De manera que, entre los
siglos XIX y XX se producen transformaciones radicales para el artista y la
obra de arte y su difusión entre un público cada vez más amplio. Otra
particularidad de este período radica en que la obra de arte no tiene por qué
estar al servicio de los intereses de los poderosos de turno, puede ser
política y socialmente crítica y comprometida, pero también puede ser, en
oposición, decorativa y puramente formal. En fin, que el abanico de opciones se
amplía considerablemente para beneficio de la libertad de expresión y el pleno
desarrollo de las ideas y la imaginación. A pesar de todo lo dicho no faltan ni
faltarán censuras (propias y ajenas), prejuicios, morales religiosas
restrictivas o destructivas, implantación de modas interesadas a través de los nuevos
medios de difusión, ideologías rancias camufladas de novedad… etc., etc.
El célebre escritor Oscar
Wilde (Dublín, 1854-París, 1900) comentó hace más de un siglo: “El público ha
sido siempre, en todas las épocas, muy mal educado. Exige constantemente que el
arte sea popular, que halague su falta de gusto, que adule su absurda vanidad,
que le diga lo que ya se le ha dicho, que le muestre lo que debería estar harto
de ver, que le divierta cuando se siente pesado tras comer en exceso, que
aligere sus pensamientos cuando están embotados por su propia estupidez. Pero
el arte no debe intentar nunca ser popular. El público es el que debe intentar
hacerse artista. Hay una gran diferencia”.
Rubén Pecorari - fotomontaje
VII
- EL PRINCIPIO DE TODO: LA EDUCACIÓN
La educación es la base
fundamental de toda cultura desarrollada. Y no sólo en referencia a la educación básica, sino también a la educación
para la convivencia y el diálogo constructivo con todos y entre todos; para el
respeto por el medio ambiente; para apreciar, disfrutar y practicar las artes;
para analizar con responsabilidad los alcances de la libertad y los derechos y
deberes fundamentales dentro del marco social; para rechazar cualquier manifestación
de violencia; para despreciar la mentira, la hipocresía y el engaño; para
aprender a amar, a dar y a recibir; para pensar en profundidad sobre lo
material y lo espiritual, sobre el sentido de la vida y de la muerte.
Sin una educación
independiente, que no esté a merced de posiciones políticas circunstanciales,
de criterios interesados en adoctrinar, en manipular mentes; sin una educación
que valore la disciplina sin confundirla con represión, con rigidez y
autoritarismo; sin una educación que estimule el autoconocimiento y la
reflexión, el compromiso y la auténtica solidaridad, nuestro futuro tiene pocas
expectativas.
Si cada uno de nosotros
aportara algo positivo, aunque sea pequeño pero a conciencia, la suma de las
voluntades de todos podría producir el milagro de un cambio imprescindible para
la supervivencia de todos.
Pero, ¿existen los
milagros? No lo sé… Aunque sí, por supuesto que existen: ¡acaso las artes no
son siempre milagros en medio de tanto caos!
Seamos, entonces,
creadores de milagros.
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